La industrialización permitió explotar los recursos planetarios a una escala nunca antes vista. Esto tuvo dos consecuencias relacionadas entre sí. Por un lado, la población mundial creció, apareciendo el fantasma de la superpoblación. Por otra, inició la sobreexplotación del medio ambiente. Comenzó así la degradación de ecosistemas a escala terrestre, por la contaminación y la pérdida de especies, y la consiguiente disminución de la biodiversidad. Hacia 1835, los seres humanos alcanzaron por primera vez los mil millones de habitantes en su historia, pero esa cifra se ha multiplicado varias veces desde entonces. Además, las emisiones de dióxido de carbono desde mediados del siglo XIX, como producto de la quema masiva de combustibles fósiles (carbón, petróleo), ha generado un efecto invernadero que hoy por hoy es una amenaza difícil de medir contra la vida humana sobre la Tierra.
-Artículo relacionado: Malthusianismo.
jueves, 15 de noviembre de 2007
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