Hacia finales del Primer Milenio a.C., por una serie de circunstancias, todas las regiones civilizadas de Eurasia se unificaron en varios imperios:
Imperio Persa. Los persas fueron un pueblo indoeuropeo originario de Irán. Su imperio unificó un gran territorio entre Grecia y la India, incluyendo a Egipto y el Asia Central (Transoxiana), entre los años 538 adC y 330 adC.
Reinos Helenísticos. Después de que el macedonio Alejandro Magno conquistó todo el antiguo Imperio Persa y propagó la cultura helénica, la región cayó en manos de varios reinos, siendo los más importantes el de los Lágidas (Tolomeos) en Egipto y el Imperio Seléucida en Siria y Mesopotamia. Ambos subsistieron, mejor el primero que el segundo, hasta la época romana.
Imperio Romano. Los romanos surgieron en la península itálica, y después de imponerse a etruscos y cartagineses, conquistaron todo el Mar Mediterráneo, al que rigieron de manera absoluta entre 31 adC y 395, fecha esta última en que se fraccionó de manera definitiva en dos mitades. Al mismo tiempo, los romanos conquistaron los territorios de Galia, Hispania y Britania, y llegaron a controlar Germania durante un tiempo.
Partos y sasánidas. Desplomado el Imperio Seléucida, surgió el Reino Parto en Persia, que gobernó entre 226 adC y 221. Los partos, a su vez, fueron sucedidos por los sasánidas, cuyo imperio duró hasta la conquista de los musulmanes, en 651.
Bactria y Kushan. En Asia Central, por su parte, al hundirse el Imperio Seléucida los griegos se independizaron y crearon el reino de Bactria, después de lo cual invadieron la India y destruyeron al Imperio Maurya. Cuando el reino griego de Bactria se desplomó a su vez, fueron reemplazados por el Imperio Kushan.
Imperio Han. En un entorno casi completamente diferente, aparte de tímidos contactos por el Asia Central, China fue unificada durante unos cuatrocientos años por dos dinastías, la Han Anterior y la Han Posterior, entre los siglos II adC y II dC.
Salvando el caso de China, cuyo desarrollo histórico corría por carril aparte, los siglos III, IV y V fueron de grandes conmociones políticas, en parte por la decadencia interna de los reinos, y en parte por las presiones de bárbaros procedentes de más allá de sus fronteras, como los germanos o los hunos. De estas conmociones, sólo el Imperio Bizantino (gravemente quebrantado entre la época de Justiniano y la de León III Isaurio), el Imperio Sasánida y el Imperio Gupta de la India consiguieron sobrevivir. Este hundimiento marca tradicionalmente el paso de la Antigüedad a la Edad Media.
Antigua Roma: Etruscos, República Romana, Guerras Púnicas, Imperio Romano.
jueves, 15 de noviembre de 2007
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario