Como consecuencia del desarrollo científico y técnico, y después de las invasiones de los mongoles contra China, la India, el Medio Oriente y Europa durante los siglos XIII a XVI, la estepa se transformó en un medio de comunicación apto para el comercio y los viajes, por lo que misioneros como Guillermo de Rubrick y comerciantes como Marco Polo tendieron puentes hacia la creación de una cultura absolutamente terráquea. Algo más tarde, en China, el emperador Yung-lo envió una serie de escuadras mercantiles a las costas del este de Africa, aunque esta iniciativa no fue continuada por sus sucesores. Esto convertía a Eurasia en un mundo interconectado, pero fuera de esa región, el resto seguía en su espléndido aislamiento.
En el siglo XVI, por iniciativa de Europa, cuyos navegantes se habían hecho peritos en el uso de la brújula y la carabela, se construyó una red de comunicaciones oceánicas que por primera vez envolvió a todo el planeta. El pionero fue Enrique el Navegante, quien desde Portugal impulsó (a partir de 1415) las expediciones marítimas hacia Africa. Después, Cristóbal Colón conectó Europa con América (1492), Vasco de Gama conectó Europa con la India (1498), y Hernando de Magallanes lideró la expedición que llevaría a Juan Sebastián Elcano a circunnavegar por primera vez el globo (1519-1522). A inicios del siglo XVII fue alcanzada la legendaria Terra Australis, que pasó a ser Australia. Sólo la Polinesia quedó fuera, y aún así, las civilizaciones del Océano Pacífico fueron sumadas en el siglo XVIII (Isla de Pascua en 1722, Hawaii por el capitán Cook). Al mismo tiempo, fueron confirmadas por primera vez las hipótesis sobre el mítico continente austral, al recibirse reportes de la existencia de la Antártica.
-Artículos relacionados: Escuela de Sagres, Descubrimiento de América.
jueves, 15 de noviembre de 2007
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